Desde la clandestinidad, el expresidente boliviano exigió una investigación independiente frente a lo que califica como una alarmante infiltración del narcotráfico en las instituciones judiciales y policiales.
El expresidente Evo Morales ha emitido un contundente pronunciamiento desde la clandestinidad, denunciando que Bolivia atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes. Según el exmandatario, el reciente escándalo de las “narcomaletas” no es un hecho aislado, sino la prueba fehaciente de una posible red de complicidad que involucra a altos niveles de las autoridades judiciales, gubernamentales y de la Policía Nacional con organizaciones criminales transnacionales.
Morales enfatizo que, en solo dos meses del nuevo gobierno, el país ha sido escenario de hechos delictivos muy graves que hasta el día de hoy permanecen en la impunidad
El ex presidente desglosó tres hitos que a su juicio demuestran falta de control territorial y politico,
- Tráfico Internacional: La incautación en la frontera con Chile de un cargamento de madera boliviana que ocultaba aproximadamente 700 kilos de cocaína, un operativo que puso en evidencia las vulnerabilidades de los controles aduaneros y fronterizos.
- Violencia Armada y Asesinatos: El asesinato del exdirector del SENASAG en Tarija, identificado como un hombre de confianza del político Rodrigo Paz, lo cual añade un componente de violencia política y sicariato que preocupa a la opinión pública.
- El Caso "Narcomaletas": El hallazgo de 32 maletas cargadas con sustancias controladas y armamento, un evento que Morales califica como un "escándalo de proporciones mayúsculas" debido a la logística necesaria para movilizar tal cargamento sin ser detectado por los radares estatales.
Uno de los puntos más álgidos de su declaración fue la vinculación de estos hechos con el cambio en las políticas de seguridad exterior. Morales calificó como "particularmente alarmante" que este repunte del narcotráfico coincida con lo que él describe como una presencia activa de la DEA en el país. Bajo su análisis, la entrada de agencias externas no ha frenado el crimen, sino que ha precedido a casos de magnitud nunca antes vista en años anteriores.
Exigencia de responsabilidades
Finalmente, el expresidente hizo un llamado a la comunidad internacional y a los organismos de derechos humanos para vigilar la situación en Bolivia. Exigió la conformación de una comisión investigadora independiente, imparcial y responsable, advirtiendo que el Estado no puede ser "juez y parte" en un proceso donde sus propias instituciones están bajo sospecha.
"La gravedad de estos acontecimientos no permite más silencios. Bolivia exige transparencia, respuestas claras y, sobre todo, la determinación de responsabilidades políticas inmediatas ante la evidencia de un Estado permeado por el narcotráfico", sentenció.

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