- Persisten las largas filas de personas en busca de garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en diferentes puntos del país.
- El Gobierno nacional afirma que los contrabandistas de diésel han migrado su actividad ilícita hacia el mercado del GLP.
- Las autoridades denuncian que este fenómeno de contrabando está afectando el abastecimiento regular para el consumo doméstico.
La escasez de gas licuado de petróleo (GLP) continúa generando malestar en la población, que se ve obligada a realizar extensas filas para adquirir el producto. Según reportes oficiales, el Gobierno de Bolivia ha detectado una nueva modalidad de tráfico de energéticos.
De acuerdo con las declaraciones gubernamentales, grupos dedicados al contrabando de diésel han comenzado a "voltear su mirada" hacia el GLP. Esta situación estaría provocando una sobredemanda y desviando el combustible destinado a los hogares bolivianos.
El Ministerio de Hidrocarburos y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) mantienen operativos para intentar regularizar la distribución. Sin embargo, el fenómeno del contrabando en las fronteras y ciudades principales sigue dificultando el acceso inmediato a las garrafas.
Las autoridades instan a la población a denunciar cualquier irregularidad en la venta y aseguran que se reforzará la vigilancia. El objetivo es frenar a las organizaciones que buscan lucrar con el combustible subvencionado por el Estado boliviano.

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